Naming: ¿cómo dices que te llamas?

Por Publicado en - Marketing & Publicidad & Redacción & Redes Sociales el 23 de mayo de 2014 0 Comments

«Perdona, pero no recuerdo tu nombre». ¿Cuántas veces te ha pasado algo así? Te reencuentras con alguien y no recuerdas cómo se llama ni de qué lo conoces. Si eres humano, puedes solucionar rápidamente el malentendido. Si eres una marca, queda mucho trabajo por hacer. Hablemos de naming.
Si eres emprendedor y quieres montar algo nuevo, inmediatamente después de la idea surge la necesidad de tener un nombre. Todos tenemos uno. El mismo que nos va acompañar siempre. Las marcas, como las personas, crean su personalidad en base a lo que quieren ser y a la percepción que los demás tienen de ella. Pero si la elección del nombre es buena el camino a recorrer se antoja más fácil. Porque será el primer atributo que nos diferencie del resto y de nuestra competencia. Y el que más se repita a lo largo de nuestra vida. El naming, junto con el packaging y el logo, son los tres pies sobre los que se va asientan formalmente marca o producto. El resto es comunicación.

Y hay algunos aspectos que deberíamos tener en cuenta nada más empezar a pensar. Es decir, algunos “que sea” imprescindibles:
•Que sea eufónico: habrá que tener en cuenta sonoridad y fonética . Tendrá que ser un nombre fácil de decir y mucho más de recordar.
•Que evoque un significado que posicione la marca: el nuestro, PlanB, dice mucho de nosotros como alternativa a las estrategias de comunicación más convencionales.
•Que sea breve: lo ideal es una palabra y una sílaba. Lo conveniente que no pase de dos palabras con el menor número de sílabas posibles (PlanB)
•Que sea internacional: vamos, que pueda usarse en diferentes lenguas. Antes hay que comprobar que nuestro nombre aquí no es pecado allí. ¿Recuerdas Mitsubishi y su Pajero? Pues eso.
•Que sea apto para el mundo online: sí, aunque parezca obvio puede que lo quieras usar en tu dominio y deberías ponérselo fácil a los buscadores.
•Que se pueda registrar: no hagas todo el trabajo que otro ya ha hecho antes que tú. Piensa alternativas porque puede ser que ya esté en uso. Y comprueba que no incumple ningún término legal.

En definitiva, el nombre es uno de los mayores intangibles de la marca o el producto. Y, a veces, lo único que se recuerda. Para bien o para mal. Un par de ejemplos:

Este es de una tienda de delicatessen que tengo cerca de casa. Puede que sea original pero su nombre no dice mucho. La “tienda de la esquina” podría vender cualquier producto.

La Tienda de la Esquina

Este otro es de un restaurante de Barcelona. Muy sugerente, sí. Un claro ejemplo de que lo que es sugerente en una lengua puede producir rechazo en otra.

L´Arcada

¿Y tú? ¿Sabes de nombres que hayan hecho “famosa” a la marca? En un próximo post hablaremos de los caminos creativos de los que nos podemos servir para llevar a cabo estrategias de naming.

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